Amin Maalouf: «O sobrevivimos juntos o desaparecemos juntos».
Tiempo de lectura: 4 minutosA las 11 de la mañana, con puntualidad simbólica, la ceremonia inaugural se tiñó de elogios a la palabra escrita como antídoto a un presente crispado.
El arranque de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, el auditorio Juan Rulfo fue testigo de una ceremonia que, más allá de lo protocolario, encendió una conversación urgente, la de la literatura como territorio de esperanza. Amin Maalouf, intelectual franco-libanés, recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, con un discurso que quedará como uno de los más memorables en la historia de esta feria.
A las 11 de la mañana, con puntualidad simbólica, la ceremonia inaugural se tiñó de elogios a la palabra escrita como antídoto a un presente crispado. En la voz de figuras como Karla Planter, primera mujer rectora de la Universidad de Guadalajara, o José Trinidad Padilla López, presidente de la FIL, resonaron frases que colocaron a la literatura como “trinchera de lo incómodo”, pero también como una promesa de diálogo y pluralidad.
El acto estuvo lleno de momentos de reconocimiento mutuo entre México y Cataluña, representada en la ciudad invitada de honor, Barcelona. Su alcalde, Jaume Collboni, recordó cómo el exilio republicano encontró en tierras mexicanas un espacio donde «salvar nuestras palabras». Esta memoria compartida se manifestó en un ambicioso programa cultural, donde voces contemporáneas y traducciones inéditas del catalán al español inundarán los pasillos de la FIL.
Pero el punto más alto de la mañana llegó con la intervención de Amin Maalouf. Ataviado con su bufanda blanca y mirada reflexiva, Maalouf leyó en francés un discurso en el que, como en sus ensayos, articuló las paradojas de nuestra era. “Tengo al alcance de mis dedos todo el conocimiento del universo, pero jamás imaginé que vería retroceder la democracia y recrudecerse la violencia”, dijo con serenidad lúcida.

Para Maalouf, el papel de la literatura es ahora más importante que nunca. “O sobrevivimos juntos, o desaparecemos juntos, es a la literatura, es decir, a todos nosotros, a quien le corresponde reparar el presente e imaginar el futuro”. La ovación no se hizo esperar. En un mundo saturado de inmediatez, estas palabras dieron el tono de lo que será la FIL 2025, un espacio para pensar, imaginar y resistir colectivamente.
Uno de los momentos inesperados de la jornada fue la presencia de Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía de México, quien entregó a las directoras de la FIL, Planter y Marisol Schulz, un certificado por excelencia en el proceso organizativo de la feria. “Es el primero en México”, subrayó Ebrard, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, en lo que muchos leyeron como un gesto de reafirmación institucional hacia la cultura como eje del desarrollo nacional.
Cabe destacar que Ebrard, quien fuera canciller y figura clave en las relaciones internacionales de México, ha mantenido una postura firme sobre la diplomacia cultural como herramienta de conexión global. Este reconocimiento formaliza el prestigio que la FIL ha acumulado durante casi cuatro décadas, posicionándola como el evento literario más importante del mundo hispanohablante.
Este año, además, fue simbólicamente poderoso por la presencia femenina en los liderazgos clave. Marisol Schulz Manaut, directora general de la FIL, fue enfática al decir que Barcelona llegaba “con todo”. Y no exageraba, la delegación catalana incluye más de 200 actividades que cruzan disciplinas, lenguas y generaciones.

El programa destaca por su mirada diversa, con un énfasis especial en autoras contemporáneas que han sido traducidas especialmente para esta edición. La pluralidad no es solo literaria, sino lingüística, política y generacional, algo que Maalouf también celebró. “Nunca volveremos al mundo de antes. Podemos lamentarlo o celebrarlo, pero debemos ser conscientes para poder avanzar”.
El jurado del Premio FIL, representado por Carmen Alemany Bay, definió a Maalouf como una de las voces más lúcidas de nuestro tiempo por su capacidad para navegar las fracturas y mestizajes del mundo moderno. En un gesto profundamente simbólico, Jorge Volpi, escritor mexicano, elogió a Maalouf como aquel que nos muestra “quiénes somos hoy y quiénes podríamos llegar a ser, en un futuro por desgracia posible”.
La elección de Maalouf para este galardón no es casual. En tiempos donde las identidades se usan para dividir más que para tejer comunidad, sus libros como Identidades asesinas o El naufragio de las civilizaciones se han convertido en herramientas para pensar los desafíos éticos de nuestro tiempo.
La ceremonia cerró con un giro inesperado, Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, fue quien declaró inaugurada la trigésima novena edición de la FIL. Y aunque no escuchamos la tradicional frase de Carlos Maciel con su característico “a las 13 horas con 21 minutos…”, las flores llegaron. Y con ellas, la promesa de que la literatura seguirá siendo refugio, pero también trinchera.
