La última vida de Milo J

Tiempo de lectura: 3 minutosMilo J presenta La vida era más corta en el Palacio de los Deportes: una crónica sobre trap, rap, folclore y memoria latinoamericana.

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En el Palacio de los Deportes de Ciudad de México, Milo J presenta La vida era más corta: una despedida atravesada por el trap, el rap, el folclore y la memoria latinoamericana.

Duerme y se hace niño; cada tanto pierde años, y morirá de nacer de nuevo. Pero antes de desaparecer, tal vez Milo J sea uno de los más viejos compositores latinoamericanos que, a través del verso libre, es capaz de rendir el homenaje a la tradición que la música urbana necesitaba para consagrarse como la identidad de una generación que no renunciará nunca a la ingenuidad como su gran revolución.

En su gira para el nuevo disco, La vida era más corta, se presenta un chico que, con apenas diecinueve años, abarrota estadios y auditorios, y produce un MTV vintage en el Palacio de los Deportes, a modo de despedida.

Quince canciones; sonidos folclóricos y tangueros; bandoneones; cánticos originarios; ecos de Santiago del Estero; colaboraciones con Trueno, Soledad, Paula Prieto, AKRIILA, Cuti y Roberto Carabajal, Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa. (Sony Music España).

Abrazado por los colores que el mapping de luz hace sobre un cuerpo moreno, flaco y tímido, Milo J anda sobre una pantalla gigante a modo de escenario y, rodeado de público, canta con gran esfuerzo, verso a verso, letras que caen como la verdad de una generación que busca el perdón de sus ancestros por, tal vez, no tener la fuerza para regalarnos un poquito de nueva esperanza.

Y digo con esfuerzo porque, con su poca edad, no es el control de la voz lo que tiene este señor en sus entrañas, sino una rabia que desborda tristeza, paz y, en un rincón de oscuridad o algo de complicidad.


El concierto revive el mejor álbum de cada artista en Latinoamérica: recuerda a Mercedes Sosa, René, Silvio, Totó la Momposina, Inti-Illimani, Violeta Parra, Víctor Jara, Ana Tijoux y Charly García, entre otros. Agrega la producción de Pink Floyd o Michael Jackson y visita géneros como el tango, el dance, el funk o el industrial. Milo J, quien se despide de esta vida, se mueve lento en la tarima y reinventa lo viejo y lo nuevo: concentra lo mejor del trap, el rap y el folclore. Un concierto que refrenda la razón de recibir, bueno, qué más da cuántos: varios, muchos premios Gardel.

Milo J nos rompe el alma y suscita el sueño de que estamos ante alguien que no volverá de su destino final: desaparecer. Milo J es la distopía de un verso que desea ser tatuado en el humo, sin pretender saber qué nos depara.

“Bajo De La Piel”: guitarra arpegiada; cuerdas; bandoneón; bombos legüeros; violín del monte; coro de voces. “Ama De Mi Sol”: cita de “Giros”, de Fito Páez, en la voz de Nicki Nicole; coro de la murga uruguaya Agarrate Catalina; bossa nova; solo jazzístico de teclados. “Solifican12”: carnavalito con rimas raperas. “Llora Llora”: sample de Violeta Parra. “Recordé”: rumbita cercana a Manu Chao; paisajes melancólicos vinculados con Jaime Roos. “Cuando El Agua Hirviendo”: coros murgueros de Agarrate Catalina. “Luciérnagas”: participación de Silvio Rodríguez. “Jangadero”: registro inédito de Mercedes Sosa. (Rolling Stone en Español).

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