¿Estas listo para OVO? Cirque du Soleil en Palacio de los Deportes
Tiempo de lectura: 4 minutosViaja al microcosmos con OVO, Cirque du Soleil te transporta a las infinitas historias del jardín de tu casa, o en el Palacio de los Deportes
Cuando las luces se apaguen en el Palacio de los Deportes y la primera nota de percusión brasileña vibre en el aire, ya no estarás en la Ciudad de México. Habrá sido transportado a un universo microscópico pero vibrante, donde todo será posible: los escarabajos volarán, las arañas bailarán, y los huevos esconderán secretos luminosos. Bienvenidos a OVO, el espectáculo más lúdico, colorido y entrañable del Cirque du Soleil, que regresará renovado y con más vitalidad que nunca a México.
Lo que verás en noviembre no será una simple repetición. Será una versión completamente renovada, algo que pocos esperarán pero todos anhelarán: una propuesta más intensa, más viva, más inmersiva. Aquí, lo que te aguardará no será solo el espectáculo clásico de circo, sino una experiencia que se reinventa y te llevará por nuevos caminos. El escenario, antes imponente, será un espacio juguetón que responderá al susurro de los insectos. No, no se tratará solo de las luces, ni de los músicos que te acompañarán, sino de la magia que se esconderá en cada rincón del nuevo montaje.
Lo que verás en esta versión será un rediseño escénico que jugará con la mirada y con la imaginación. Cada pieza del decorado habrá sido pensada para que puedas ver el mundo con los ojos de un insecto: gigantesca, exuberante, y llena de sorpresas. Los escarabajos se habrán lanzado a los cielos, las ramas crecerán y se retorcerán en mil formas, y los telones, de alguna forma, desaparecerán, convirtiendo el escenario en un verdadero hormiguero de sensaciones.
Y si creías que el show de los insectos que ya conocías no podía sorprenderte más, piénsalo de nuevo. Los personajes que habrás encontrado en ediciones pasadas habrán regresado con más vida, más cercanía. ¿Recuerdas a la mariposa? Ahora se moverá con un ritmo frenético, volando a través de la música brasileña que, por cierto, habrá sido renovada para empezar a sonar con más fuerza. Los grillos no solo saltarán ahora, sino que nos llevarán a un rincón de la selva lleno de bossa nova y samba que darán la vuelta a tu imaginación. Y sí, habrá nuevos personajes, criaturas que parecerán haber salido de los sueños de un niño, pero que ofrecerán una alegría tan pura que incluso los adultos no podrán evitar reír.



Lo que te deslumbrará serán los nuevos vestuarios. Piensa en una mezcla perfecta entre la tradición del carnaval brasileño y el ritmo del insecto en movimiento. Los trajes no solo serán coloridos: serán reflejos de un Amazonas mágico que late bajo las luces del circo. No podrás dejar de admirarlos, de fijarte en los detalles que parecerán cambiar con cada parpadeo de luz. No solo los insectos se vestirán para la ocasión, sino que el propio espacio parecerá vestirse a su alrededor, formando una coreografía visual que te absorberá sin que puedas hacer mucho más que mirar y dejarte llevar.
Pero lo que no te contaré aún será lo más increíble: lo que ocurrirá cuando la música comience. MPB, forró, samba… Las guitarras sonarán y los tambores retumbarán en cada rincón del Palacio. Lo que antes parecía ser un simple acompañamiento se convertirá en una experiencia visceral, tan sensorial que sentirás cada golpe del tambor en el pecho. La banda en vivo no solo acompañará: impulsará el movimiento, la risa, la emoción.
Y entre todo eso, te preguntarás, ¿dónde estarán los niños? Estarán en todas partes. Ellos, como siempre, reirán primero. Pero habrá algo más. En esta versión de OVO, la magia de la infancia no solo estará presente en ellos, sino en ti. Porque a medida que las escenas avancen, algo ocurrirá en tu corazón: los colores, las acrobacias, el ritmo, todo te devolverá a un tiempo en el que todo era posible, un tiempo en el que el mundo tenía la maravilla de los insectos y la emoción del primer salto.

Al final, cuando los insectos regresen al escenario para la despedida, habrá algo más que un aplauso. Porque en este espectáculo, cuando se apaguen las luces, no se tratará de lo que hayas visto. Se tratará de lo que habrás sentido, de cómo la magia de OVO habrá dejado una marca en tu niño interior. Y como todos sabrán, será la inclusión de los más pequeños lo que creará la magia, lo que hará que los insectos cobren vida. Los niños, ellos serán los que traerán consigo el mensaje. Y no será un mensaje nuevo. Solo te lo recordarán de nuevo: la vida más vibrante está en lo diminuto, en lo que se mueve en las sombras, en lo que existe solo si lo miras con ojos de niño.
OVO regresará a la Ciudad de México, y con él, la posibilidad de redescubrir la maravilla. Si ya lo habrás visto antes, esta vez será como un abrazo nuevo, cálido, que no querrás dejar ir. Y si nunca lo habrás visto, prepárate para encontrar un mundo nuevo y deslumbrante donde el circo no será solo un espectáculo, sino una manera de ver el mundo de nuevo. Como un insecto.

