Mau y Ricky hicieron cantar al GDL Open 2026

Tiempo de lectura: 4 minutosMau y Ricky llevaron 17 canciones al GDL Open 2026 y transformaron la quinta jornada en una noche de luces, coros y celebración en Guadalajara.

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Primero hubo raquetas, desplazamientos y puntos que tensaron la quinta jornada del torneo. Después, la cancha cedió el pulso a otro tipo de ritmo. Cuando terminó el partido entre Sloane Stephens y Peyton Stearns en el Estadio Skarch, el GDL Open 2026 cambió de lenguaje: del golpe seco de la pelota al coro de cientos de voces que comenzaron a reunirse frente al escenario Mexcovery para ver a Mau y Ricky.

La transición no fue silenciosa. Había celulares arriba, manos buscando un hueco entre la multitud y carteles levantados desde las primeras filas. Sobre el escenario, una pantalla enorme con los nombres de los hermanos venezolanos terminó de anunciar que, por una noche, el torneo también iba a jugarse con luces, bajos y canciones. Vestidos de blanco y rodeados por una iluminación que pasó del violeta al naranja, Mau y Ricky salieron a encontrarse con un público que ya estaba listo para cantar.

“Las flores” apareció entre las primeras canciones y dio una de las claves emocionales del concierto. Ricky la escribió para Mau, su hermano, y escucharla frente a ellos tenía algo de conversación familiar amplificada para miles. La escena era sencilla pero poderosa: dos hermanos compartiendo micrófonos, miradas y bromas en medio de un escenario enorme, mientras abajo las parejas se abrazaban, los amigos cantaban y una constelación de pantallas encendidas intentaba guardar el momento.

Después llegaron “Papás”, “Pasado mañana” y “Noche de luna”. Cada canción movía un poco más al público y también borraba la frontera entre quienes habían llegado por el tenis y quienes esperaban el concierto. El GDL Open había cambiado de atmósfera sin abandonar la energía del día: la competencia seguía ahí, solo que ahora consistía en cantar más fuerte, levantar más alto las manos y reconocer una melodía antes de que terminara el primer compás.

“Buenas noches, público, ¿cómo se la están pasando?”, lanzó Ricky. La respuesta llegó inmediata, compacta, casi como un solo cuerpo: “¡Bien!”. El grito fue acompañado por aplausos y brazos en alto. En las fotografías queda algo de esa sensación: luces calientes atravesando el humo, los músicos recortados en el fondo, Mau y Ricky acercándose uno al otro en el centro del escenario y una multitud que ya no observa, sino que participa.

Durante los 17 temas del set, el concierto avanzó con esa cercanía como hilo conductor. No se trató únicamente de encadenar éxitos, sino de sostener una conversación con Guadalajara. Mau agradeció al público por acompañarlos y habló de la emoción de volver a un escenario para hacer lo que más disfrutan: cantar. Ese agradecimiento, entre canción y canción, hizo que la noche tuviera algo menos de espectáculo programado y algo más de reencuentro.

Quizá por eso el momento más claro llegó cuando todo parecía terminar. “Desconocidos”, uno de los temas más reconocibles del dúo, apareció como un cierre natural. La canción tenía esa energía de despedida perfecta: público cantando, celulares grabando y los hermanos ocupando el centro del escenario. Pero nadie parecía dispuesto a irse. Los gritos pidieron otra más y la pausa se convirtió en expectativa.

Mau y Ricky regresaron. El encore llegó con “Gran día” y el título terminó funcionando casi como una descripción involuntaria de la jornada. Horas antes, el Estadio Skarch había concentrado las miradas en una pelota que viajaba de lado a lado. Ya entrada la noche, esas mismas miradas apuntaban a un escenario cubierto de color. El tenis había dado paso a la música, pero la lógica era parecida: esperar el siguiente golpe, anticipar el cambio de ritmo y reaccionar juntos cuando algo conecta.

Al final, Guadalajara quedó cantando y bailando. La quinta jornada del GDL Open presentado por Santander cerró con una imagen distinta a la habitual de un torneo: no una cancha vacía después del último punto, sino una multitud todavía encendida frente a Mau y Ricky. Por unas horas, deporte y música compartieron el mismo lugar, y el partido terminó mucho después de que se guardaron las raquetas.

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