Liudmila Samsonova

Liudmila Samsonova deja fuera a la 10 mundial: Marta Kostyuk

Tiempo de lectura: 4 minutosLiudmila Samsonova remontó para vencer 4-6, 6-2, 7-5 a Marta Kostyuk y avanzar en el Guadalajara Open 2026, en un duelo de potencia, carácter y paciencia.

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Nos quedamos sin sembrada uno. Y aunque Marta Kostyuk llegó a Guadalajara como la jugadora a vencer, Liudmila Samsonova traía algo que se notó desde el primer punto: ritmo. La rusa ya venía de dos partidos en el torneo; la ucraniana, en cambio, disputaba apenas su primer encuentro de la semana después de avanzar con bye y posteriormente por la baja de Taylor Townsend. Ese “callo” de cancha terminó pesando.

Samsonova, octava cabeza de serie, remontó para imponerse 4-6, 6-2 y 7-5 después de dos horas y media y dejar fuera a la número uno del cuadro. Pero el marcador no alcanza a contar del todo lo que pasó. Porque si algo tuvo este partido fue contraste: Marta era potencia, gesto, diálogo con ella misma; Liudmila, más discreta, parecía guardar la energía para saber exactamente por dónde moverse.

Kostyuk pegaba durísimo. De esos golpes que viajan hasta la línea de base y hacen sentir que la pelota pesa más. Su carácter también se veía: en la mirada fuerte, en la manera de voltearse hacia su coach, en lo expresiva que era con el cuerpo y en esos pequeños diálogos consigo misma después de cada punto. Samsonova no respondía con la misma teatralidad. Casi nunca la necesitó.

El primer set fue parejo, aunque se sintió rápido. Samsonova rompió desde el primer game y confirmó para ponerse 2-0, pero Kostyuk entró en ritmo y ganó tres juegos consecutivos. A partir de ahí el partido comenzó a moverse por todas partes: desde la base, hacia la red, a las laterales, con dobles faltas de ambos lados y puntos que cambiaban de dirección casi sin aviso.

Marta encontró un segundo quiebre y cerró el parcial 6-4. Su fuerza parecía marcar la cancha. Pero Liudmila se quedó cerca, demasiado cerca como para sentir que el partido se le estaba yendo. Después explicaría que haber perdido el primer set por apenas unos cuantos puntos le permitió seguir creyendo. Y eso fue exactamente lo que hizo.

En el segundo set cambió la historia. Samsonova rompió los dos primeros turnos de servicio de Kostyuk y se escapó 4-0. La rusa seguía sin hacer demasiado ruido, pero ya estaba ocupando mejor los espacios. Marta continuaba buscando profundidad y potencia; Liudmila comenzó a leer hacia dónde venían los golpes y a construir los puntos con más paciencia. Hubo otro intercambio de quiebres, pero el parcial terminó 6-2 para Samsonova.

Entonces llegó el tercero. Y ahí sí, cada gesto empezó a pesar.

Kostyuk tomó ventaja de 4-2 después de quebrar el saque de su rival. Parecía que la sembrada uno estaba por recuperar el control, pero no logró confirmar. Samsonova regresó. Marta volvió a acercarse al cierre cuando, con 5-4, estuvo a dos puntos de llevarse el partido sobre el servicio de la rusa. No pudo.

Ese momento cambió todo. Liudmila sostuvo para el 5-5 y la frustración de Kostyuk comenzó a hacerse visible. Samsonova aprovechó. Metió derechas importantes, rompió el saque de Marta y subió 6-5. La ucraniana seguía siendo la más explosiva de las dos, pero la rusa ya parecía tener el mapa del partido en la cabeza.

Un game después, Samsonova cerró con su servicio: 4-6, 6-2, 7-5. Majestuoso por la remontada, sí, pero sobre todo por la manera. Sin necesitar dominar cada punto ni verse más fuerte, encontró dónde insistir, cuándo esperar y cuándo acelerar.

La victoria fue además la quinta consecutiva de Samsonova sobre Kostyuk en cinco enfrentamientos. “Siempre son grandes batallas entre nosotras. Ella es una luchadora”, explicó la rusa al terminar. Su plan fue presionar y ser agresiva sin apresurarse. Funcionó.

Para Kostyuk, campeona esta temporada en Madrid y Rouen y semifinalista de Roland Garros y Wimbledon, Guadalajara terminó en su primer partido. Para Samsonova, fue su tercera victoria de la semana después de superar a Elsa Jacquemot y Kayla Day. Y quizá ahí estuvo una de las claves de la noche: una llegaba con toda la potencia; la otra, con el ritmo aprendido punto a punto.

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