Andru Pérez
Lluvia y mariposas, comienza el GDL Open 2025
Tiempo de lectura: 3 minutosEntre gotas y oscuridad inicia el GDLOpen, el abierto de tenis WTA500 que cubriré por primera vez.
Cae la noche previa y al insomnio se ha unido la lluvia como fiel compañera. Escucho el torrente de agua, siento esa fría brisa con aroma a tierra mojada llegar a mí y agradezco que he podido tomar refugio antes de volverme una con los caudales que fluyen por las calles de Guadalajara. Es un estruendo potente que abraza a Guadalajara de punta a punta y su retumbar es curiosamente armonioso.
Entre gotas y oscuridad escucho, o más bien, siento una emoción e incertidumbre que acecha en mi pecho. Mañana inicia el GDL Open, el abierto de tenis WTA 500 que cubriré por primera vez.
Esta curiosidad ha encontrado refugio en mi pecho, habla con un susurro, parece querer presentarse. “Descansa aquí” le dejo saber “Descansa y hablemos mañana”. Mis párpados pesan y en donde ofrecí refugio al misterioso ser que existe ahora hay un peculiar cosquilleo que se asemeja a la ansiedad, pero promete ser algo bueno.



Al amanecer emprendo ese camino hasta el Centro Panamericano de Tenis. El ser refugiado en mí, es un guía y mis pies obedecen. Pareciera hablar en una lengua similar a un tambor, o algo del tamaño de mi mano, pero igual de poderoso.
La voz me guía hasta acercarme al Parque Metropolitano, donde muchos caminamos juntos bajo el ardiente sol y busco la protección en la sombra. Veo a más personas marchar al son de este ser, algunas se protegen con las indispensables gorras o sombreros, otras cubren cada centímetro de su piel en protector solar, otras toman extrema precaución, parece que esta no es su primera vez en escuchar este rugido: lentes, maneras de hidratarse y alimentarse, incluso prevén a la compañera lluvia por la noche con impermeables y sombrillas.
A cada paso su voz suena más intensa y se apodera del resto de mis sentidos. La voz de ese motor se convierte en realidad, «Saque, set, 6-2, 6-4 para Darja Vidmanova», pero este es un espectáculo que apenas inicia. Y encuentro que el ser me ha traído a un lugar completamente nuevo pero vagamente familiar, es aquí donde emerge de nuestros pechos para revelarse en cientos de mariposas que vuelan entre canchas, raquetas, pelotas, comida y una multitud latiendo como un extraño rugido listo para el GDL Open.
Los aficionados, tenistas, staff y coaches dan vida al torneo, y nos ofrece variaciones en la melodía del corazón. Hay tanto festejos estruendosos, como silencios que suenan a esfuerzo, a pasión, a determinación y disciplina.






Es inútil intentar silenciar nuestras mariposas cuando regresa la lluvia, pues estas ya han revoloteado en nuestro pecho, el recinto retumbará por toda la semana, será un coro de lluvia, caucho, cuerdas y mariposas. Lluvia y mariposas.
No he regresado a casa con las manos vacías, no he abandonado a las mariposas que hace una noche vinieron a pedir asilo en el más bello de los susurros, he regresado con la convicción de volver a escuchar ese coro, de encontrar más elementos y detalles en aquella sinfonía. He regresado sabiendo que me he vuelto parte de tan hermoso coro, forjado en emoción, pasión, pelotas amarillas, gorras y raquetas.