Gustavo Santoscoy GDLOpen 2026
Gustavo Santoscoy: detrás del GDLOpen, el deporte es el arte de ser siempre personas.
Tiempo de lectura: 16 minutosGustavo Santoscoy, CEO de GS Sports Management, habla del GDL Open, el deporte femenil, la presión, el negocio y la importancia de poner a las personas al centro.
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Del tenis alrededor de la mesa familiar a organizar algunos de los torneos femeniles más importantes celebrados en México. Gustavo Santoscoy García, CEO de GS Sports Management y director del GDL Open, habla sobre presión, negocios, deporte femenil, trabajar junto a su padre y una idea que atraviesa todo lo que hace: al final, detrás de atletas, aficionados, patrocinadores y organizadores, hay personas.
Organizar un torneo internacional puede reducirse, desde las gradas, a una imagen bastante sencilla: una cancha, dos jugadoras y miles de personas esperando el primer servicio. Detrás de esa imagen hay otra escala.
Hay transporte, seguridad, televisión, tecnología, hospitalidad, patrocinadores, prensa, alimentación, atención a atletas, proveedores y cientos de decisiones que deben ocurrir antes de que una pelota entre en juego. En el Centro Panamericano de Tenis de Guadalajara, la cancha principal tiene capacidad para 7,500 espectadores; el Grandstand, para 2,600, y las canchas alternas pueden recibir alrededor de 1,500 personas.
En medio de esa estructura está Gustavo Santoscoy García, CEO de GS Sports Management. En 2026, Forbes México lo incluyó, con 28 años, en su lista 30 Under 30 y le atribuyó la organización de más de 25 eventos internacionales de tenis, pádel y golf. La publicación también destaca que en 2019 se convirtió en el director de torneo más joven en la historia de la WTA.
Pero cuando Santoscoy habla del negocio, vuelve una y otra vez a algo menos cuantificable: las personas.
Para esta nueva edición del Guadalajara Open, que este 2026 se disputa del 13 al 19 de septiembre, conversamos con él sobre lo que ocurre cuando se apagan las estadísticas y quedan la familia, la presión, las decisiones y las expectativas de quienes entran a un estadio.
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El deporte antes del negocio
En el caso de Santoscoy, decir que creció alrededor del deporte no funciona sólo como introducción biográfica. Su padre, Gustavo Santoscoy Arriaga, actual presidente de GS Sports Management, suma más de 35 años de experiencia en la organización de eventos deportivos, de acuerdo con el perfil de la propia compañía.
Antes de pensar en derechos de transmisión, categorías de la WTA o acuerdos comerciales, el deporte ya estaba en la conversación cotidiana de la familia.
Sofía Pérez: ¿Recuerdas tu relación con el deporte como algo meramente laboral o también era un tema de conversación familiar, de esos que aparecían alrededor de la mesa?
Gustavo Santoscoy: Mira, yo creo que, sin duda alguna, el deporte siempre ha sido parte de mi familia, de mi crecimiento. Yo crezco en una familia donde mi madre es golfista, donde mi papá es tenista, donde mis abuelos siempre estuvieron involucrados en el mundo del deporte; también lo practicaban. Y, bueno, cuando naces con un papá tenista y una mamá golfista, se convierte en parte de tu vida, del día a día.
Siempre ha sido: “hay torneo”, “hay partido”, “quién está jugando”, “qué viene”, “qué vas a hacer”. Te llevo al tenis desde los siete años, te llevo al fútbol, te llevo a la natación.
Entonces creo que crecí con esa cultura y, de cierta manera, naturalmente se va volviendo mi trabajo y mi día a día. Aquellas personas que de cierta manera admiraba, esos torneos que yo veía muy lejanos, hoy son parte de mí. Creo que por eso mismo disfruto tanto lo que hago en el día a día, tanto con el equipo como con mi padre, y ser parte de ese mundo del deporte que parece ser muy grande, pero realmente es muy chiquito: todo se conecta.
El golf con el tenis, el tenis con el pádel. Es parte de él y creo que sí tengo ese ADN, por lo menos dentro del mundo deportivo, desde que nací, desde que tengo memoria.
De mirar los torneos a organizarlos
Las conversaciones para construir un proyecto internacional de tenis en Guadalajara comenzaron alrededor de 2018. Un año después llegó el primer WTA 125; en 2021 el torneo escaló a categoría WTA 250 y Guadalajara terminó recibiendo también las WTA Finals. Después llegarían dos ediciones de categoría WTA 1000, en 2022 y 2023, y desde 2024 el Guadalajara Open forma parte de la categoría WTA 500.
La diferencia no es sólo nominal. Bajo la actual estructura del circuito, ganar un WTA 125 concede 125 puntos de ranking; un WTA 250, 250; un WTA 500, 500, y un WTA 1000, mil. Cada escalón implica también mayor exposición, exigencias operativas y relevancia internacional.
SP: ¿Recuerdas en qué momento dijiste: “quiero hacer esto laboralmente”?
GS: Sí. Mi papá siempre ha estado involucrado en el mundo del deporte de una manera u otra. Hace poco subí unas fotos a Instagram y a redes sociales donde aparecía con grandes protagonistas del tenis, con McEnroe y otras figuras. Yo tengo esos recuerdos de chiquito. Cuando tenía cinco años, a lo mejor no dimensionaba lo que estaba pasando, no dimensionaba lo que era tener esas grandes estrellas en México en su momento.
Y cuando inicia el proyecto en 2018, cuando empiezan las pláticas para traer un evento de tenis, creo que desde el primer momento la pregunta fue: ¿de qué manera puedo aportar?
Esa parte de relaciones internacionales, donde principalmente empecé teniendo relación con la WTA, se fue dando de manera muy natural conforme fuimos creciendo con los torneos. Empezamos con un WTA 125, donde la participación internacional era grande, pero las necesidades eran un poquito menores. Después vas creciendo y te involucras de una manera más profunda. En un torneo 125 la televisión principalmente es local; la cobertura es internacional, pero la televisión es local.
Posteriormente viene un 250 y la televisión ya es internacional. Ya conlleva más cosas a nivel mundial, a nivel global. Creo que eso fue lo que, de cierta manera, me fue involucrando. También tenemos esa parte dividida en la oficina, entre mi padre y yo: en qué se involucra él, en qué me involucro yo, lo deportivo, lo social.
Creo que eso es lo que hace un gran match. Así, naturalmente, de manera muy orgánica, empiezo a involucrarme en este mundo que hoy es GS Sports Management.
“Organizo torneos de tenis”
La frase “organizo torneos de tenis” puede sonar simple hasta dimensionar la magnitud que hay detrás. Santoscoy calcula que durante un Guadalajara Open pueden intervenir más de 800 trabajadores y cientos de personas llegadas de fuera entre jugadoras, entrenadores, prensa, producción televisiva, tecnología y distintos servicios. Son cifras que él aporta desde la operación actual del torneo.
Existe un antecedente que permite dimensionar esa escala: para las WTA Finals de 2021 se habló de un equipo superior a 800 personas involucradas en la producción.
SP: Han tenido unas WTA Finals, un torneo 1000 y ahora un 500. Personalmente, detrás de cámaras, ¿cuál es la parte más pesada de organizar un evento de este tamaño?
GS: Creo que haces una gran pregunta. A lo largo de los años, desde que iniciamos, la gente me pregunta: “¿y qué haces?, ¿cuál es tu trabajo?”. Bueno, organizo torneos de tenis.
“¿Y en tu tiempo libre qué haces?, ¿cuál es tu trabajo de verdad?”
No, no, no: organizo torneos de tenis.
Creo que es muy común que el espectador, las 7,500 personas que vienen al estadio o las 10,000, 15,000 o 20,000 que pasan durante distintos momentos del torneo, dependiendo de cada evento, no se dé cuenta de todo lo que pasa detrás. Es una organización muy compleja, donde tienes a más de 800 personas trabajando.
Tienes además a cientos de personas que vienen desde fuera a vivir el torneo: jugadoras, prensa, televisión, toda la parte tecnológica y de innovación. Estás hablando de un universo de alrededor de 1,200 personas que, de cierta manera, están viviendo lo que tú organizas con tu equipo.
Eso puntualmente en el Guadalajara Open. Pero creo que cada año ha tenido un reto especial. Brincar de un 125 a un 250 en su momento fue un gran reto. Después, brincar de un 250 a unas Finals fue todavía mayor por toda la gente que se involucra internacionalmente, los patrocinadores y la reputación que tiene un torneo de esa magnitud.
Luego haces un evento en Mérida: ¿cómo manejas un equipo a distancia?, ¿cómo nos trasladamos todos? Se convierte en un reto diferente.
Después vamos al golf. Cambias la raqueta por un bastón. Hay gente de mi equipo que hasta la fecha no conoce todas las reglas del golf y hacemos un evento muy grande donde recibimos a miles de personas. Cada evento tiene sus propios retos. Año con año tenemos que innovar y hacer cosas diferentes. Y lo bonito, lo divertido de organizar eventos, es que por más que quieras controlar todo lo que va a pasar, al final el público son personas, las jugadoras son personas y los proveedores son personas.
¿Y qué pasa con las personas? Nunca sabes qué puede pasar.
Está el clima, que siempre juega un papel muy importante. Están los resultados: si ganó una jugadora popular o no. Hay retrasos en logística o en las entregas. Siempre tienes problemas que resolver. Ese es el mayor reto. Aunque creas que es un evento pequeño o que no toma tanto tiempo de preparación como otros, siempre va a existir una circunstancia ante la que tienes que actuar.
La única manera de lograrlo es tener una buena preparación y estar listo para lo que pueda suceder.
Prepararse para aquello que no puede controlarse
Su respuesta explica una paradoja habitual de los grandes eventos: mientras más profesional es una producción, menos debería notar el público todo lo que tuvo que resolverse para que ocurriera.
En el caso del GDL Open, sólo la cancha principal puede concentrar a 7,500 personas. A esa escala, la prevención deja de tratarse de evitar cualquier incidente —algo imposible— y comienza a tratarse de construir protocolos capaces de responder cuando ocurra.
SP: Cuando surge algo que no puedes controlar y tienes que actuar en ese preciso momento, o cuando piensas “este no es el resultado que esperaba”, ¿cómo lo afronta Gustavo Santoscoy?
GS: El mejor ejemplo que siempre doy, y creo que es parte de lo que intento expresar tanto a la gente que trabaja con nosotros como a la WTA, la LPGA y las jugadoras, es que siempre va a existir una situación.
Cuando tú tienes un viaje familiar, ya sean cinco personas, diez o tres, siempre hay uno que se enferma, uno al que no le llega la maleta, uno al que la comida le cayó mal.
Ahora trasládalo a un universo de 500 personas que viajan entre jugadoras, entrenadores, televisión y prensa. Algo va a pasar. Y si lo trasladas a 7,500 personas dentro de un estadio, alguien se va a caer, alguien se va a tropezar. Algo va a pasar. Simplemente por la probabilidad de tener un universo de miles de personas.
¿Cómo evitamos que esas situaciones se conviertan en algo más grande? Con preparación. Que la gente sepa qué situaciones pueden pasar, que entienda que es parte del trabajo y tratar de resolver cada una de ellas de la manera más eficaz y positiva posible.
A lo largo de los años hemos vivido choques, jugadoras que se intoxican o se sienten mal, jugadoras que tienen que ir al hospital por una lesión, aficionados que se caen.
Es parte de lo que hay que atender. Si se tiene una prevención adecuada, vamos a mitigar la situación todo lo posible.
Ocho semanas para recibir a las mejores del mundo
Pocos eventos sintetizan mejor esa filosofía que las WTA Finals de Guadalajara de 2021.
El torneo reúne a las ocho mejores singlistas y ocho mejores parejas de dobles clasificadas de la temporada. Guadalajara fue confirmada como sede a principios de septiembre y el campeonato comenzó el 10 de noviembre. La organización tuvo aproximadamente ocho semanas para transformar el complejo y ampliar una infraestructura que meses antes funcionaba para un torneo considerablemente menor.
Más de 70,000 aficionados terminaron asistiendo durante aquella edición.
SP: Algo que se me quedó grabado fue escuchar a tu papá decir que, para aquellas Finals de Guadalajara, fueron prácticamente dos meses sin dormir desde que recibieron la sede. ¿Qué recuerdo te hizo pensar: “esto valió la pena”?
GS: Esas horas sin dormir son estar de arriba para abajo.
Hay un momento que recuerdo muy bien. Creo que cada evento tiene su momento de satisfacción. En todos los eventos que hacemos llega un punto en el que dices: “qué padre circunstancia”. Puede ser cuando ves a un niño sonreír, cuando ves a una jugadora contenta o cuando ves a alguien disfrutando. Puntualmente, en esas Finals de 2021, recuerdo un partido de Garbiñe Muguruza contra Karolina Plíšková. Fueron tres sets, mucha gente dentro del estadio, cantando Sweet Caroline.
Creo que ese fue el momento en el que volteé y dije: valió la pena todo el esfuerzo que tuvimos. Eso es lo que buscamos: que la gente tenga un buen momento con nosotros.
Ahora, en tema operativo, ¿qué es lo que más me satisface? Creo que fue el principio de esa parte en la que yo trabajaba de la mano con la WTA y mi papá de la mano con los patrocinadores locales, y después hacíamos ese mix and match para que las cosas funcionaran.
Creo que de eso se trata. En esos momentos, viendo a Muguruza, a Plíšková y a los aficionados pasándola bien, es cuando todos esos momentos de tensión terminan convirtiéndose en miles de sonrisas.
El recuerdo tiene además un dato deportivo: aquel Muguruza-Plíšková duró dos horas y 26 minutos. Plíšková ganó 4-6, 6-2 y 7-6(6) en el primer partido de ambas dentro del grupo Teotihuacán. Muguruza se recuperaría durante la semana hasta terminar convirtiéndose en campeona de las WTA Finals.
El patrocinio no consiste en venderle lo mismo a todos
Al negocio alrededor del tenis femenino también le ocurrió algo importante en los últimos años: su audiencia creció. La WTA reportó una audiencia global acumulada récord de 1,100 millones de personas en 2024, entre televisión y plataformas de streaming. El mismo análisis encontró que 59% de sus aficionados presta atención a las marcas que patrocinan los eventos que consume, frente a 47% entre los aficionados deportivos en general.
Eso ayuda a comprender por qué Santoscoy habla de los patrocinadores no como un bloque homogéneo, sino como empresas con objetivos completamente distintos.
SP: Cuando estás frente a un patrocinador con el que ya tuviste varias conversaciones, que te interesa incorporar, pero sigue en un “sí, pero no”, ¿qué te han enseñado estos años para intentar cerrar ese trato?
GS: Creo que eso es de lo más difícil.
Al ser personas, al ser humanos, cada quien tiene expectativas diferentes. Lo primero que hay que hacer es entender al consumidor, entender al cliente: qué busca, qué necesita y cómo puedes vender tu producto de acuerdo con eso. Sabemos que un patrocinador como Rolex no busca lo mismo que un patrocinador como Skarch.
Rolex puede estar buscando una experiencia con ocho personas. Skarch puede buscar dar a conocer su marca y su producto. Entonces creo que desde la prospección empieza un trabajo amplio para entender al consumidor.
Al final, como dije, todos somos personas. Hay que entender a la otra persona, qué busca, para poder lograrlo. Hay patrocinadores que terminan incorporándose al proyecto y otros que no. Y no necesariamente es un rechazo hacia el evento; puede tratarse simplemente de los objetivos y expectativas que cada uno tiene.
No es casual que utilice a Rolex como ejemplo. La marca mantiene una relación con la WTA desde 2011 y desde 2024 amplió su presencia como Official Timekeeper and Timepiece del circuito. La venta, desde esa lógica, deja de consistir en ofrecer espacios para un logotipo y se convierte en diseñar diferentes tipos de valor alrededor del mismo acontecimiento.
Las mujeres dentro y fuera de la cancha
La apuesta de GS Sports Management se ha concentrado de manera particular en el deporte femenil. A la organización de torneos WTA se sumó el regreso de la LPGA a México después de ocho años de ausencia con el Riviera Maya Open.
Al interior de la compañía ocurre algo similar. Santoscoy estima que alrededor del 85% de la plantilla está integrada por mujeres. Durante la conversación proporcionó después cantidades diferentes respecto del número exacto de colaboradoras, por lo que en esta versión se conserva únicamente el porcentaje aproximado expresado por él.
SP: Ustedes han tenido un papel importante en el deporte femenino. Hacia el interior de GS Sports Management, ¿cómo has visto el papel de las mujeres en la operación y de qué manera ha influido eso en tu forma de liderar?
Gustavo Santoscoy: Definitivamente.
Creo que tratar a las mujeres como profesionales, ver cómo se desenvuelven dentro y fuera de la cancha, también te hace ver que son personas que motivan y que han salido adelante a través de lo que mejor hacen. Por otro lado, si hablamos puntualmente de GS Sports Management, yo diría que alrededor del 85% de las personas que trabajan en la empresa son mujeres.
Que no me escuchen los hombres, pero son muy organizadas, les gusta trabajar y tienen muy buenas relaciones públicas. Ha resultado muy bien.
Somos pro mujer. Queremos que el deporte femenil siga creciendo; hay una gran oportunidad ahí en todos los aspectos y es uno de los enfoques que tenemos.
¿Cómo saber si un deporte también puede convertirse en negocio?
Después del tenis llegó el golf. También el pádel.
La elección no se hace únicamente por gusto. El mercado mexicano del pádel sirve para entenderlo: en marzo de 2025, la Federación Internacional de Pádel estimaba más de un millón de practicantes, 630 clubes y alrededor de 2,300 canchas en México. El país se había convertido, según la FIP, en el segundo mercado con mayor seguimiento de América después de Argentina.
GS ya había probado ese mercado en 2022, cuando la final de APT organizada en Guadalajara registró 6,639 espectadores.
SP: Cuando ves un deporte en general, ¿qué es eso que te hace pensar: “esto es algo que podemos explorar”?
GS: Creo que son diferentes circunstancias.
La primera es la oportunidad de negocio. Al final, como todo, tenemos que buscar que sea redituable, que sea atractivo, y buscamos deportes en el más alto nivel.
Creo que eso es algo que nos caracteriza. No buscamos temas amateurs; buscamos el máximo nivel y preguntarnos cómo podemos traer valor a los patrocinadores en exposición global y nacional. Ese es el principal factor.
Y segundo: si hay mercado para ese deporte.
El pádel está creciendo muchísimo, cada vez tiene más auge. En 2022 hicimos unas APT Finals aquí en Guadalajara y tuvimos un buen aforo.
Tres años después hicimos la Pro Padel League aquí en Guadalajara y otra vez encontramos una respuesta muy importante del público.
Entonces creo que esa parte de hacer un estudio de mercado sobre el público que puede estar interesado es fundamental. Pero, sobre todo, hay que preguntarnos cómo podemos crear experiencias a través del deporte para las marcas y patrocinadores que nos acompañarían en esa experiencia de entrar a una nueva disciplina.
Future Stars: cuando una superestrella deja de parecer inalcanzable
Hay una segunda manera de medir el impacto de un gran torneo que no aparece en boletaje ni en patrocinio.
Durante el Guadalajara Open de 2024, Future Stars reunió a niñas de 12 y 14 años, incluidas las mejores rankeadas nacionales de ambas categorías, para competir dentro del mismo complejo donde jugaban las profesionales. En 2025, el programa reunió a seis tenistas de 12 años o menores y se vinculó al proyecto del Mouratoglou Tennis Center Guadalajara.
La academia, primera de Mouratoglou en Latinoamérica, abrió con un objetivo de largo plazo: desarrollar jugadores mexicanos capaces de alcanzar el profesionalismo.
SP: Future Stars busca funcionar como una especie de trampolín. Más allá del mercado y del negocio, ¿cómo puede beneficiar a estas niñas estar aquí y convivir tan cerca de jugadoras profesionales?
GS: El proyecto Future Stars va de la mano de nuestra academia con Patrick Mouratoglou y de preguntarnos cómo podemos impulsar a los jóvenes, a los niños, a seguir creciendo y motivándose para salir adelante alrededor del deporte.
Future Stars nace para darles a las niñas la oportunidad de vivir una experiencia dentro de la cancha como si fueran jugadoras profesionales.
Hace alrededor de un año platicaba con Gaby López, jugadora de golf. Ella me decía que cuando tuvo la oportunidad de jugar con Lorena Ochoa se dio cuenta de que ella también podía llegar a ese nivel.
Son personas normales. Las vemos dentro de la cancha y son superestrellas, pero fuera de la cancha son personas como tú y yo. Y creo que cuando a una niña de 12, 13 o 14 años le das la oportunidad de vivir esa experiencia desde dentro, se da cuenta de que puede llegar.
Creo que ese es el proyecto de Future Stars. Hoy muchas de las niñas que ya jugaron con nosotros están participando en algunos de los mejores torneos nacionales e internacionales, bien rankeadas. Ojalá muchas puedan seguir creciendo y llegar muy lejos.
La referencia a Lorena Ochoa no es incidental. Gaby López ha contado públicamente que a los 13 años tuvo la oportunidad de entrenar durante un día con Ochoa en Guadalajara, cuando la tapatía estaba a punto de convertirse en número uno del mundo.
López recuerda que aquella proximidad alteró su percepción de lo posible: alguien de su mismo país podía alcanzar la cima del golf. Años después, ella misma terminaría convirtiéndose en jugadora de la LPGA.
Future Stars intenta, en otro deporte, reproducir algo parecido: reducir la distancia simbólica entre quien observa desde fuera y quien ya pertenece al circuito profesional.
Una pausa para mirar hacia atrás
En agosto de 2026, Forbes México publicó su segunda generación nacional de 30 Under 30.
Ahí aparece Gustavo Santoscoy García: 28 años, CEO de GS Sports Management. Forbes le atribuye más de 25 eventos internacionales organizados entre tenis, pádel y golf; las WTA Finals de Guadalajara 2021 y Cancún 2023; el torneo de LPGA en México; y su condición de director de torneo más joven de la historia de la WTA en 2019. La revista estima además que los eventos ligados a su trayectoria generaron una derrama económica superior a 100 millones de dólares entre 2019 y 2026.
SP: Te incluyeron en Forbes 30 Under 30. Más allá de ser CEO o director del Open, ¿cómo te hace sentir ese reconocimiento? ¿Lo vives como validación o también trae presión por tener que cumplir con esa expectativa?
GS: Definitivamente estoy muy contento. Es un gran logro para mí y fue muy inesperado.
Creo que lo podemos partir en dos vertientes. Una es que no muchas veces paras y volteas hacia atrás para ver todo lo que has hecho. Los momentos buenos, los malos, pero también todo lo que has logrado.
Para mí fue un momento de decir: “oye, hemos hecho muchas cosas, has hecho muchas cosas”. Es un buen reconocimiento para ti y vale la pena darte una palmadita y decir: “buen trabajo”. Normalmente no somos así. Queremos seguir y seguir y seguir.
Entonces, por ese lado, fue muy padre. Y por otro, salir en un reconocimiento tan especial de muchas maneras me impulsa a seguir adelante, a seguir ayudando y apoyando.
¿Cómo podemos mejorar?, ¿cómo podemos ser mejores?, ¿cómo podemos devolver algo a la comunidad a través de programas como Future Stars o apoyando a fundaciones?
El otro día me tocó dar una plática en el ITESO y creo que también está esa posibilidad de decirles a los jóvenes: sí se puede, hay que salir adelante, somos personas, somos iguales. Eso es lo padre de recibir este tipo de reconocimientos.
Padre e hijo cuando termina la junta
Una parte fundamental de la historia de GS se encuentra en la diferencia generacional de sus dos principales dirigentes.
Gustavo Santoscoy Arriaga ocupa la presidencia y acumula más de tres décadas de trayectoria en el sector. Gustavo Santoscoy García ocupa la dirección general y, de acuerdo con la empresa, encabeza negociaciones y estrategias internacionales. Eso hace que su relación no sea únicamente la de padre e hijo. También tienen que decidir juntos —y a veces por separado— sobre una empresa que organiza eventos internacionales.
SP: Son papá e hijo, pero también son socios. Me imagino que existen decisiones en las que uno piensa una cosa y el otro otra. ¿Cómo has aprendido a navegar esos momentos?
GS: Es una pregunta que mucha gente se hace: cómo mantenemos una relación tan buena durante todo este tiempo.
Creo que dentro de la empresa naturalmente nos hemos dado cuenta de cómo trabajar juntos y quién lleva qué.
Una de las grandes virtudes es que somos muy diferentes.
Mi papá es muy creativo; yo soy un poco más racional. Él es muy bueno con la gente. Trabajamos en conjunto para lograr las cosas.
Una de las grandes reglas que hemos construido durante todo este tiempo es que, si él toma una decisión, la decisión está tomada. Y si yo tomo una decisión, la decisión está tomada.
Si él no está de acuerdo, no está de acuerdo. Y si yo no estoy de acuerdo, no estoy de acuerdo. Pero respetamos las decisiones que se toman porque sabemos que no siempre podemos estar los dos presentes para decidir. Por otro lado, tenemos muy claro que lo que pasa en el trabajo se queda en el trabajo.
Podemos tener una discusión sobre trabajo dentro de la oficina y, en cuanto abrimos la puerta, somos papá e hijo y somos mejores amigos nuevamente.
Nunca ha salido eso de la oficina. Y son raras las veces que no estamos de acuerdo.
Al final tenemos muy claro que queremos lo mejor para nosotros como familia y para nosotros como empresa. Bajo ese sentido, siempre vemos por el bien de los dos.
¿Qué vende realmente un torneo?
El Guadalajara Open de 2026 ofrece una pista de la respuesta.
Además del tenis, el complejo incorpora espacios de hospitalidad y una zona de entretenimiento con gastronomía, cultura, música y actividades. Para esta edición, incluso se anunció un concierto de Mau y Ricky después de la jornada de cuartos de final.
En Mérida, GS ha seguido una filosofía semejante, incorporando conciertos a la programación y describiendo el objetivo como construir una “experiencia redonda”.
El deporte sigue siendo el centro. Pero no necesariamente es todo el producto.
SP: Para cerrar, más allá de GS, de la WTA, de los torneos y de tus títulos, ¿qué quiere seguir mejorando Gustavo? ¿Qué buscas tú, independientemente del deporte y de la empresa?
GS: Es una pregunta difícil.
Creo que al final lo que nosotros buscamos a través de GS es generar sonrisas.
Mucha gente pregunta: “bueno, ¿qué hacen?, ¿qué venden?, ¿qué proyectan?”.
Y creo que lo que proyectamos son sonrisas.
Que cada una de las personas que entre al Centro Panamericano de Tenis del 13 al 19 de septiembre tenga un buen momento, sonría y la pase bien. Creo que eso, al final, es lo que yo personalmente busco.
Que a través de lo que hacemos sigamos generando sonrisas, que la gente pase un buen momento, y cualquier cosa que yo pueda hacer a nivel personal para que alguien se sienta bien creo que es parte de mi motivación de vida.
Y también creo que es parte de la misión o visión de la empresa.