La Salud Mental en la Música: Un Desafío de Todos

Tiempo de lectura: 3 minutosLa música tiene sus luces y sus sombras. Así como puede resultar un refugio para distintas personas, también puede afectarlas y a los propios artistas.

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Colaboración con Ignacio Montes @igneo.fa

La música es mucho más que notas y melodías; para muchos de nosotros, es un refugio, una forma de expresión, una válvula de escape. Pero, al mismo tiempo, también puede ser un terreno complejo, lleno de sombras que afectan tanto a los músicos que la crean como a los que la vivimos de manera intensa. En una ponencia reciente en la sala 4, se discutió cómo la música influye en nuestra salud mental, y aunque se tocaron muchos puntos importantes, me parece que aún falta hablar de otros géneros que están marcando la escena musical actual.

Durante la charla, se habló sobre cómo ciertos géneros como el rock, el metal, el death metal y el heavy metal pueden tener un impacto negativo en la psique de las personas. La agresividad, la tristeza profunda y, en algunos casos, los pensamientos suicidas fueron mencionados como consecuencias extremas de la música. Y, si bien es cierto que estos géneros pueden transmitir un mensaje de dolor y lucha, no se mencionó uno de los fenómenos musicales más populares hoy en día: los narcocorridos, los corridos tumbados y el rap gánster.

Estos géneros, con letras que glorifican la violencia y la vida al margen de la ley, son un reflejo de una realidad que muchos jóvenes siguen y a la que se sienten atraídos. La música es espejo de lo que vivimos, pero también puede ser una herramienta para dar forma a lo que pensamos y sentimos.

Lo que realmente se me quedó grabado de la conferencia es cómo la música puede afectar el comportamiento de una persona, especialmente cuando su salud mental ya está comprometida. Aquellos que están atravesando momentos difíciles pueden recibir las letras y las melodías con una intensidad que podría intensificar sus propios problemas. Sin embargo, algo que me parece aún más importante y que no se mencionó es cómo la música actual está construida para ser una vía de escape de realidades duras y, en muchos casos, estas canciones terminan ofreciendo soluciones destructivas a los problemas. Y, ¿qué pasa con los géneros como el reggaetón o el trap, que también impactan a muchos de forma directa? Este es un terreno que no se tocó en la charla, pero que es tan importante hoy en día.

La vida de los músicos, por otro lado, es una montaña rusa emocional. La presión constante de estar sobre el escenario, de cumplir con las expectativas de los fans y de las discográficas, junto con la soledad que a menudo les acompaña en sus giras, es un combo que puede afectar su salud mental. Son seres humanos, no máquinas, y al final, la falta de descanso, las noches sin dormir, la comida rápida y la desconexión emocional de la vida real pueden pasar factura. Quizás una de las mejores ideas que surgió fue la de incorporar psicólogos en las giras, algo que podría hacer una gran diferencia. La salud mental de un músico no puede ser ignorada, y tener a alguien que los acompañe durante estos viajes largos y solitarios podría ofrecerles un apoyo crucial.

Además, este tema no solo afecta a los músicos en la cima de la fama. La presión mediática, la fama rápida y el constante bombardeo de expectativas hacen que la salud mental de muchos artistas esté siempre en juego. Y no olvidemos cómo la industria musical se alimenta de estas historias conflictivas.

Los escándalos y las luchas emocionales de los artistas a menudo se convierten en noticias que, en lugar de ayudarlos, los exponen aún más. ¿Realmente eso es lo que queremos para nuestros artistas? Porque, si se pensara en un modelo de apoyo psicológico real dentro de la industria, quizá no tendríamos que depender de estos conflictos para hacer ruido. Tal vez los artistas podrían encontrar una manera más sana de manejar la fama y el estrés sin que todo gire en torno a la polémica.

Y, por supuesto, el «no poder tocar» es otro factor clave. Para un músico, no estar sobre el escenario, no poder conectar con su público, es una de las cosas más fuertes que puede vivir. La música no solo es su trabajo; es su forma de vida, su modo de ser, su pasión. El vacío que sienten cuando no pueden hacer lo que aman es real, y ese vacío puede convertirse en un monstruo emocional. Así que, cuando hablamos de salud mental, no solo hablamos de las emociones de los músicos en su día a día, sino también de lo que sucede cuando no pueden compartir su arte.

La salud mental en la música es una cuestión urgente y profunda. Los músicos no solo nos regalan canciones; son seres humanos que, en muchos casos, luchan con las mismas batallas emocionales que todos enfrentamos. Debemos ser más conscientes de cómo la música, tanto en su creación como en su consumo, impacta nuestras mentes y corazones. La industria tiene la oportunidad de cambiar la narrativa, de ofrecer apoyo real a los artistas y de escuchar más allá de los géneros más populares. Porque, al final del día, la música no solo debe ser una forma de escape, sino también un refugio que nos ayude a sanar y a crecer.

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